Realmente no llevo mucho de novela, pero e decidido pasarla finalmente a otra pagina porque tengo mas control que con el blog. No os alarméis, NO voy a dejar de subir capis, ni cambiara nada de los anteriores pero continuare publicándolos a través de wattpad.
Aqui os dejo el enlace:
http://www.wattpad.com/story/11362074-freeze-this-moment
Gracias a todas las que hayáis estado apoyándome hasta ahora ^^ espero que este pequeño cambio no os impida continuar leyéndola. Un abrazo enooooormeee <3
lunes, 6 de enero de 2014
CAPITULO 5: "Príncipe descarado"
Yo:
Última oportunidad, ¡que salgo!
Alexis:
Wooh... me encanta-dice alucinada- este sí que sí.
La
parte de arriba en plata es como un top y más abajo una falda con vuelo negra y
destellos también en plata lo conjunta todo.
<<Con
unos tacones negros, perfecta>>
Alexis:
¡Me tocaaa!- corre al probador ilusionada como si de una niña pequeña se
tratara.
Yo:
Venga que hay que encontrar el más bonito de la tienda. Además... me tienes que
contar que es lo que te pasa con Brad-no quiero darle más rodeos algo le pasa y
lo sé.
Alexis:....-parece
haberse quedado de piedra, pero después de pensarlo unos minutos desiste y
desde dentro contesta- Esta bien en cuanto encuentre mi vestido.
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Como
si de un pase de modelos se tratara, Al sale y entra del probador cada vez con
uno distinto.
De
repente un vestido color azul eléctrico, parecido al de los ojos de mi amiga,
que se acaba de poner me llama la atención. Tiene un escote de palabra de honor
que deja sus hombros descubiertos y sujetando su cintura, un pequeño cinturón
dorado.
Yo:
¡Ese! No busques más, te sienta genial.
Alexis:
¿Te gusta?-Da una vuelta sobre sí misma para verse en el espejo completamente.
Yo:¡¡Sii!!
Alexis:
A mi también -sonríe alegremente- Dame un minuto para cambiarme y vamos a la cafetería.
Yo:
De acuerdo así estaremos más tranquilas-Cojo mi vestido, espero a que Al
termine y nos acercamos a la caja para pagar.
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A
pesar de ser día laborable parece que hay buen ambiente, apenas un par de mesas
quedan libres. Pues hoy es una de esas tardes de mediados de septiembre en las
que notas que se empieza a acercar el frio del otoño y solo apetece una buena
taza de café calentita. Por suerte encontramos una pequeña mesa en la terraza,
cerca de la puerta. Nos sentamos y al momento aparece el camarero para apuntar
el pedido. Es un chico joven de cabello castaño, peinado cuidadosamente con raya a un lado. Rápidamente saca una
pequeña agenda para apuntar lo que le digamos.
Camarero:
Díganme señoritas.
Alexis:
Un Cappuccino para mí y un Café Bombón para ella-dice mientras me señala.
Yo:
Como me conoces-rio levemente.
Camarero:
Enseguida vuelvo princesas.-hace una especie de reverencia antes de marcharse y
entrar en el local. Mientras lo hace, nosotras nos miramos aguantando una
carcajada.
En
menos de diez minutos nuestros cafés se encuentran encima de la mesa junto con
la cuenta, en ella sorprendentemente hay un numero y un nombre apuntados: "Mike,
vuestro príncipe". Si esta intentando ligar no le está funcionando muy
bien. Demasiado descaro querido príncipe.
Cojo
mi café y lo remuevo con la cucharilla para mezclar un poco la leche
condensada. Alexis da un trago al suyo con la esperanza de que haya olvidado nuestra breve conversación en la tienda. Pero no lo he hecho.
Yo:
Bueno...-digo esperando una explicación a su extraño comportamiento del otro día.
Alexis:
Un pequeño suspiro inicia el relato-El lunes, cuando os avise de que enseguida volvía
me dirigí hacia donde estaba Brad. Todo empezó bien pero se puso a hablar de
una chica nueva de su clase, una tal Ambar, y se me cruzaron los nervios. Le
grite sin pensar y salí de allí lo más rápido posible...
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Narra
Brad:
Estoy
sentado en un cómodo sofá naranja en casa de Raúl, jugando a la Xbox. Con el
mando puedo controlar el veloz coche de la pantalla, tomo una curva para adelantar a
un coche azul que se situa delante del mio y luego a otro verde; segunda posición, el primero no se encuentra
lejos y consigo alcanzarlo.
No
es que sea algo fuera de lo común que quedemos en su casa para jugar unas
cuantas partidas a algún videojuego, más bien es a lo que estamos
acostumbrados; pero hoy le estaba contando lo ocurrido con Alexis en la cafetería
el instituto. Al parecer Raúl ha notado lo tenso que ha estado el ambiente
entre nosotros estos dos últimos días.
Raúl:
¿Y salió corriendo sin más?-pregunta sin quitar la vista de la televisión.
Yo:
Exacto. La llame para aclarar las cosas pero creo que no me escuchó.
Raúl:
Puede que ella se pasara un poco, no es para ponerse así. Aunque tío ¡No puedes
hablar con una chica igual que por ejemplo hablas conmigo! Por mucho que la conozcas. Un poquito de
sensibilidad por favor-se le escapa una carcajada.
Me
quedo pensando, mirando el suelo. Quizás fuera demasiado brusco...Esa tal Ambar
me impresiono. Fue lo que le dije a Al posiblemente con demasiado entusiasmo,
el problema fue que ¡No me dejo acabar!
Ambar
se ve demasiado directa y con aire chulesco y de superioridad. Además de que
ese tipo de chicas no suelen traer nada bueno; lo que pasa es que yo necesito
una chica que tenga sus puntos fuertes sí, pero que también sea dulce y divertida.
Como
ella...Alexis, la pequeña Alexis. Si bueno es un año menor ¿Y qué? Hay
parejas que se diferencian en más de ¡10 años! Comparado con eso uno no es
nada.
La
conozco desde...siempre. Ya con 15 años recuerdo que Raúl y yo jugábamos al fútbol en el jardín trasero mientras ella y Gin observaban las nubes tendidas
en la hierba; yo era demasiado joven aun, pero ya sabía lo especial que era para
mí. Pero nunca hemos estado juntos, ni siquiera sé si ella siente lo mismo. Y
aunque fuera así siempre he temido que algo salga mal y que se aleje de mi vida
para siempre.
Un
grito me hace volver a la realidad.
Raúl:
¡BRAD! ¿Me escuchas? Llevas con el coche parado tres vueltas-detiene el juego
para mirarme y bromeando comenta-Y anda, quita esa sonrisa de bobo que se te ha
puesto... a saber en qué pensabas, que hoy estas que hoy estas que no atinas
una.
Pone
el juego en marcha otra vez. Acelero para empezar a adelantar puestos. Definitivamente Raúl tiene razón, hoy no estoy nada centrado. Por lo
general suelo ser muy bueno en estos de carreras y ahora voy el último y con
varias vueltas de retraso.
Pero
aquella sonrisa tonta no se borra de mis labios y mis pensamientos vuelven a volar.
jueves, 2 de enero de 2014
CAPITULO 4: "Vestido perfecto"
Todo tranquilo en mi habitación. Ya cenada y con el pijama puesto me termino de
abrochar mi sudadera de los Rolling Stones, para mí es una de esas cosas
a las que por cualquier tonta razón le has cogido un gran aprecio y acaba
formando parte de una especie de ritual. Tan solo cuando duermo fuera o en las
noches muy calurosas no la uso, el resto del tiempo la llevo desde después de
la cena hasta último minuto antes de acostarme, entonces es cuando salgo de
ella para adentrarme en las frescas sabanas de la cama.
Enfrente mía tengo un libro que me prestó Harriet y el MP4. Coloco los auriculares en mis oídos, abro el libro por la primera pagina y acomodada en la cama pulso el Play. Mientras me sumerjo en aquella emocionante historia una bonita canción suena en el aparato, pero en mi cabeza salta como un resorte la melodía del sueño acompañada de un nombre en concreto.
Me levanto de golpe. Cruzo con gran rapidez mi cuarto y el pasillo y entro como una bala en la habitación de mi hermano.
Raúl: Hey hey tranquila. ¿Qué pasa?
Yo: Lo he recordado.
-------------------------------------------------------------------
Raúl: ¿A qué te refieres?
Yo: ¡La canción!¡La del sueño! Es la misma que la que nos cantaba la abuela de pequeños para que nos durmiéramos. ¿Lo recuerdas?
Raúl: Mmm...-golpea su frente ligeramente como si con eso fueran a salir los recuerdos, tras unos segundos dice- ¡Ah, sí! Ya lo recuerdo. Entonces no deberías darle tanta importancia, sería un recuerdo.
Yo: Lo sé, pero tengo un presentimiento extraño de que no era un simple sueño. De que hay algo detrás de esto, y ahora que sé de donde viene tengo que asegurarme.
Raúl: Creo que estas exagerando demasiado-sonríe burlonamente.
Yo: Quizás. Aun así el jueves después de clase cuando vaya al restaurante hablare con ella. ¿Te apetece venir?
Hace años la abuela monto con su marido un restaurante de comida Italiana, pizzas Napoletanas, Tiramisú, Pansotti...
Me ha contado muchas veces como fue su origen: ellos se conocieron en un viaje que hizo precisamente a Venecia (Italia). Se enamoraron y pasaron juntos horas, días y miles de aventuras mientras él le enseñaba la ciudad a través de los canales. Pero llego el momento en el que debía volver a casa y no soportaban la idea separarse, por lo que el abuelo lo dejo todo atrás para irse con ella nada más y nada menos que a California (E.E.U.U), casi la otra punta del mapa. Allí tuvieron una hija y abrieron el restaurante para recordar el país donde nació mi abuelo y que lo añorara un poco menos. Pero unos cuantos años después él murió y ella quedo completamente sola al cargo de mi madre y del local, aun así siguió adelante.
Enfrente mía tengo un libro que me prestó Harriet y el MP4. Coloco los auriculares en mis oídos, abro el libro por la primera pagina y acomodada en la cama pulso el Play. Mientras me sumerjo en aquella emocionante historia una bonita canción suena en el aparato, pero en mi cabeza salta como un resorte la melodía del sueño acompañada de un nombre en concreto.
Me levanto de golpe. Cruzo con gran rapidez mi cuarto y el pasillo y entro como una bala en la habitación de mi hermano.
Raúl: Hey hey tranquila. ¿Qué pasa?
Yo: Lo he recordado.
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Raúl: ¿A qué te refieres?
Yo: ¡La canción!¡La del sueño! Es la misma que la que nos cantaba la abuela de pequeños para que nos durmiéramos. ¿Lo recuerdas?
Raúl: Mmm...-golpea su frente ligeramente como si con eso fueran a salir los recuerdos, tras unos segundos dice- ¡Ah, sí! Ya lo recuerdo. Entonces no deberías darle tanta importancia, sería un recuerdo.
Yo: Lo sé, pero tengo un presentimiento extraño de que no era un simple sueño. De que hay algo detrás de esto, y ahora que sé de donde viene tengo que asegurarme.
Raúl: Creo que estas exagerando demasiado-sonríe burlonamente.
Yo: Quizás. Aun así el jueves después de clase cuando vaya al restaurante hablare con ella. ¿Te apetece venir?
Hace años la abuela monto con su marido un restaurante de comida Italiana, pizzas Napoletanas, Tiramisú, Pansotti...
Me ha contado muchas veces como fue su origen: ellos se conocieron en un viaje que hizo precisamente a Venecia (Italia). Se enamoraron y pasaron juntos horas, días y miles de aventuras mientras él le enseñaba la ciudad a través de los canales. Pero llego el momento en el que debía volver a casa y no soportaban la idea separarse, por lo que el abuelo lo dejo todo atrás para irse con ella nada más y nada menos que a California (E.E.U.U), casi la otra punta del mapa. Allí tuvieron una hija y abrieron el restaurante para recordar el país donde nació mi abuelo y que lo añorara un poco menos. Pero unos cuantos años después él murió y ella quedo completamente sola al cargo de mi madre y del local, aun así siguió adelante.
Jamás me cansaré de oír esta historia porque
me hace sentir que una parte de sangre italiana corre por mis venas; que quizás
no sea tan solo la típica chica californiana y tenga algo especial en mi
interior.
Según dice; algún día, cuando ella muera, dejara el negocio en nuestras manos para que lo cuidemos con tanta dedicación como ella. Odio cuando habla de ese tema, me da igual todo lo que nos pueda dejar yo solo quiero que se quede muchos años más con nosotros y punto. No la cambiaría por nada del mundo.
Raúl: A veces creo que estás loca de verdad-intenta picarme-Pero si, iré contigo.
Yo: Vale, buenas noches. Y que sepas que de loca nada ¿eh?-le saco la lengua y me voy a mi habitación.
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Según dice; algún día, cuando ella muera, dejara el negocio en nuestras manos para que lo cuidemos con tanta dedicación como ella. Odio cuando habla de ese tema, me da igual todo lo que nos pueda dejar yo solo quiero que se quede muchos años más con nosotros y punto. No la cambiaría por nada del mundo.
Raúl: A veces creo que estás loca de verdad-intenta picarme-Pero si, iré contigo.
Yo: Vale, buenas noches. Y que sepas que de loca nada ¿eh?-le saco la lengua y me voy a mi habitación.
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Ayer por suerte las clases se pasaron volando.
La primera mitad de la mañana fue bastante
entretenida gracias a las asignaturas de libre acceso.
Para determinar a cuales me apuntaría,
este año debía que decidir en que dirección quería enfocar mi vida. Estuve
completamente hecha un lio todo el verano pensando cual de las
opciones sería mejor escoger, todas me parecían bien a la vez que me asustaban.
Pero finalmente un día no tuve duda pues seguía mi corazón. Escogería artes.
Fotografía, pintura, cerámica, diseño...Todo aquello me llenaba y sabia que me
haría feliz. Asique aquí estoy.
Pero no fueron solo las estupendas clases;
Weis también había optado por artes. Nos sentamos, hablamos y nos divertimos
juntos intentando que no nos llegaran a llamar la atención. Pero sobre todo
quede alucinada por la enorme originalidad que tenia aquel chico; tan
extrovertido como él solo.
Aunque el resto de la mañana no fue aburrida
para nada; en el almuerzo Ethan nos comento que se iba a hacer fiesta de
despedida del verano este mismo sábado en la discoteca Bandäna. No está
demasiado lejos de casa así que me pareció genial que quedáramos todos juntos
para ir. Hablamos y nos organizamos durante las clases comunes sin que,
milagrosamente, nos expulsaran al pasillo.
Al y yo iríamos juntas a por nuestros
vestidos y Harriet había quedado con Bruno para tomar algo en la cafetería
asique irían juntos, quizás nos encontremos.
Y aquí estamos. Delante del centro
comercial, con el monedero en la mano y preparado para recibir un pequeño
asalto.
Entramos, como leyéndonos la menten nos
dirigimos a la vez a M&M. Es nuestra tienda favorita porque busques lo que
busques allí lo vas a encontrar. Ya dentro empezamos nuestra búsqueda del
vestido perfecto que acaba en el probador con cinco vestidos cada una.
Entro en el probador quizás demasiado
pequeño, hay un taburete en una esquina y un par de percheros en una de las
paredes. Cierro la cortina y empiezo con el primer vestido. Es rosa flúor, no
demasiado ajustado y solo tiene una manga que se fija a la muñeca con un
pañuelo negro. Salgo para saber la opinión de Alexis.
Alexis: Me gusta el corte pero...
Yo: ¿Pero...?
Alexis: ¡Pareces una barbie solo te faltan
los ojos azules! Jajaja anda pruébate otro a ver.
Yo: De acuerdo-vuelvo a entrar en el
probador mientras sigo riendo.
La verdad es que tiene razón, con el pelo
rubio y liso como lo tengo, y salvándose apenas 10 cm para que
me llegue a la cadera... está claro que con aquel vestido rosa iba a parecer
una muñeca.
Tras probármelos todos me estaba empezando a
agobiar.
<<Es increíble que ni uno solo me
guste>>
Menos mal que de repente desde lo lejos vi
uno, allí en un perchero sin pensarlo dos veces lo cogí y entre disparada a
cambiarme.
Yo: Última oportunidad, ¡que salgo!
Alexis: Wooh... me encanta-dice alucinada-
este sí que sí.
La parte de arriba en plata es como un top y
más abajo una falda con vuelo negra y destellos también en plata lo conjunta
todo.
<<Con unos tacones negros,
perfecta>>
Alexis: ¡Me tocaaa!- corre al probador
ilusionada como si de una niña pequeña se tratara.
Yo: Venga que hay que encontrar el más
bonito de la tienda. Además... me tienes que contar que es lo que te pasa con
Brad-no quiero darle más rodeos algo le pasa y lo sé.
Alexis:....-parece haberse quedado de
piedra, pero después de pensarlo unos minutos desiste y desde dentro contesta-
Esta bien en cuanto encuentre mi vestido.
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