lunes, 6 de enero de 2014

CAPITULO 5: "Príncipe descarado"


Yo: Última oportunidad, ¡que salgo!

Alexis: Wooh... me encanta-dice alucinada- este sí que sí.


La parte de arriba en plata es como un top y más abajo una falda con vuelo negra y destellos también en plata lo conjunta todo.

<<Con unos tacones negros, perfecta>>



Alexis: ¡Me tocaaa!- corre al probador ilusionada como si de una niña pequeña se tratara.

Yo: Venga que hay que encontrar el más bonito de la tienda. Además... me tienes que contar que es lo que te pasa con Brad-no quiero darle más rodeos algo le pasa y lo sé.

Alexis:....-parece haberse quedado de piedra, pero después de pensarlo unos minutos desiste y desde dentro contesta- Esta bien en cuanto encuentre mi vestido.





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Como si de un pase de modelos se tratara, Al sale y entra del probador cada vez con uno distinto.
De repente un vestido color azul eléctrico, parecido al de los ojos de mi amiga, que se acaba de poner me llama la atención. Tiene un escote de palabra de honor que deja sus hombros descubiertos y sujetando su cintura, un pequeño cinturón dorado.


Yo: ¡Ese! No busques más, te sienta genial.

Alexis: ¿Te gusta?-Da una vuelta sobre sí misma para verse en el espejo completamente.

Yo:¡¡Sii!!

Alexis: A mi también -sonríe alegremente- Dame un minuto para cambiarme y vamos a la cafetería.

Yo: De acuerdo así estaremos más tranquilas-Cojo mi vestido, espero a que Al termine y nos acercamos a la caja para pagar.


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A pesar de ser día laborable parece que hay buen ambiente, apenas un par de mesas quedan libres. Pues hoy es una de esas tardes de mediados de septiembre en las que notas que se empieza a acercar el frio del otoño y solo apetece una buena taza de café calentita. Por suerte encontramos una pequeña mesa en la terraza, cerca de la puerta. Nos sentamos y al momento aparece el camarero para apuntar el pedido. Es un chico joven de cabello castaño, peinado cuidadosamente con raya a un lado. Rápidamente saca una pequeña agenda para apuntar lo que le digamos.


Camarero: Díganme señoritas.

Alexis: Un Cappuccino para mí y un Café Bombón para ella-dice mientras me señala.

Yo: Como me conoces-rio levemente.

Camarero: Enseguida vuelvo princesas.-hace una especie de reverencia antes de marcharse y entrar en el local. Mientras lo hace, nosotras nos miramos aguantando una carcajada.



En menos de diez minutos nuestros cafés se encuentran encima de la mesa junto con la cuenta, en ella sorprendentemente hay un numero y un nombre apuntados: "Mike, vuestro príncipe". Si esta intentando ligar no le está funcionando muy bien. Demasiado descaro querido príncipe.
Cojo mi café y lo remuevo con la cucharilla para mezclar un poco la leche condensada. Alexis da un trago al suyo con la esperanza de que haya olvidado nuestra breve conversación en la tienda. Pero no lo he hecho.


Yo: Bueno...-digo esperando una explicación a su extraño comportamiento del otro día.

Alexis: Un pequeño suspiro inicia el relato-El lunes, cuando os avise de que enseguida volvía me dirigí hacia donde estaba Brad. Todo empezó bien pero se puso a hablar de una chica nueva de su clase, una tal Ambar, y se me cruzaron los nervios. Le grite sin pensar y salí de allí lo más rápido posible...






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Narra Brad:



Estoy sentado en un cómodo sofá naranja en casa de Raúl, jugando a la Xbox. Con el mando puedo controlar el veloz coche de la pantalla, tomo una curva para adelantar a un coche azul que se situa delante del mio y luego a otro verde; segunda posición, el primero no se encuentra lejos y consigo alcanzarlo.
No es que sea algo fuera de lo común que quedemos en su casa para jugar unas cuantas partidas a algún videojuego, más bien es a lo que estamos acostumbrados; pero hoy le estaba contando lo ocurrido con Alexis en la cafetería el instituto. Al parecer Raúl ha notado lo tenso que ha estado el ambiente entre nosotros estos dos últimos días.


Raúl: ¿Y salió corriendo sin más?-pregunta sin quitar la vista de la televisión.

Yo: Exacto. La llame para aclarar las cosas pero creo que no me escuchó.

Raúl: Puede que ella se pasara un poco, no es para ponerse así. Aunque tío ¡No puedes hablar con una chica igual que por ejemplo hablas conmigo!  Por mucho que la conozcas. Un poquito de sensibilidad por favor-se le escapa una carcajada.



Me quedo pensando, mirando el suelo. Quizás fuera demasiado brusco...Esa tal Ambar me impresiono. Fue lo que le dije a Al posiblemente con demasiado entusiasmo, el problema fue que ¡No me dejo acabar!


Ambar se ve demasiado directa y con aire chulesco y de superioridad. Además de que ese tipo de chicas no suelen traer nada bueno; lo que pasa es que yo necesito una chica que tenga sus puntos fuertes sí, pero que también sea dulce y divertida.

Como ella...Alexis, la pequeña Alexis. Si bueno es un año menor ¿Y qué? Hay parejas que se diferencian en más de ¡10 años! Comparado con eso uno no es nada.
La conozco desde...siempre. Ya con 15 años recuerdo que Raúl y yo jugábamos al fútbol en el jardín trasero mientras ella y Gin observaban las nubes tendidas en la hierba; yo era demasiado joven aun, pero ya sabía lo especial que era para mí. Pero nunca hemos estado juntos, ni siquiera sé si ella siente lo mismo. Y aunque fuera así siempre he temido que algo salga mal y que se aleje de mi vida para siempre.

Un grito me hace volver a la realidad.


Raúl: ¡BRAD! ¿Me escuchas? Llevas con el coche parado tres vueltas-detiene el juego para mirarme y bromeando comenta-Y anda, quita esa sonrisa de bobo que se te ha puesto... a saber en qué pensabas, que hoy estas que hoy estas que no atinas una.


Pone el juego en marcha otra vez. Acelero para empezar a adelantar puestos. Definitivamente Raúl tiene razón, hoy no estoy nada centrado. Por lo general suelo ser muy bueno en estos de carreras y ahora voy el último y con varias vueltas de retraso. 



Pero aquella sonrisa tonta no se borra de mis labios y mis pensamientos vuelven a volar.


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