Yo:
Última oportunidad, ¡que salgo!
Alexis:
Wooh... me encanta-dice alucinada- este sí que sí.
La
parte de arriba en plata es como un top y más abajo una falda con vuelo negra y
destellos también en plata lo conjunta todo.
<<Con
unos tacones negros, perfecta>>
Alexis:
¡Me tocaaa!- corre al probador ilusionada como si de una niña pequeña se
tratara.
Yo:
Venga que hay que encontrar el más bonito de la tienda. Además... me tienes que
contar que es lo que te pasa con Brad-no quiero darle más rodeos algo le pasa y
lo sé.
Alexis:....-parece
haberse quedado de piedra, pero después de pensarlo unos minutos desiste y
desde dentro contesta- Esta bien en cuanto encuentre mi vestido.
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Como
si de un pase de modelos se tratara, Al sale y entra del probador cada vez con
uno distinto.
De
repente un vestido color azul eléctrico, parecido al de los ojos de mi amiga,
que se acaba de poner me llama la atención. Tiene un escote de palabra de honor
que deja sus hombros descubiertos y sujetando su cintura, un pequeño cinturón
dorado.
Yo:
¡Ese! No busques más, te sienta genial.
Alexis:
¿Te gusta?-Da una vuelta sobre sí misma para verse en el espejo completamente.
Yo:¡¡Sii!!
Alexis:
A mi también -sonríe alegremente- Dame un minuto para cambiarme y vamos a la cafetería.
Yo:
De acuerdo así estaremos más tranquilas-Cojo mi vestido, espero a que Al
termine y nos acercamos a la caja para pagar.
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A
pesar de ser día laborable parece que hay buen ambiente, apenas un par de mesas
quedan libres. Pues hoy es una de esas tardes de mediados de septiembre en las
que notas que se empieza a acercar el frio del otoño y solo apetece una buena
taza de café calentita. Por suerte encontramos una pequeña mesa en la terraza,
cerca de la puerta. Nos sentamos y al momento aparece el camarero para apuntar
el pedido. Es un chico joven de cabello castaño, peinado cuidadosamente con raya a un lado. Rápidamente saca una
pequeña agenda para apuntar lo que le digamos.
Camarero:
Díganme señoritas.
Alexis:
Un Cappuccino para mí y un Café Bombón para ella-dice mientras me señala.
Yo:
Como me conoces-rio levemente.
Camarero:
Enseguida vuelvo princesas.-hace una especie de reverencia antes de marcharse y
entrar en el local. Mientras lo hace, nosotras nos miramos aguantando una
carcajada.
En
menos de diez minutos nuestros cafés se encuentran encima de la mesa junto con
la cuenta, en ella sorprendentemente hay un numero y un nombre apuntados: "Mike,
vuestro príncipe". Si esta intentando ligar no le está funcionando muy
bien. Demasiado descaro querido príncipe.
Cojo
mi café y lo remuevo con la cucharilla para mezclar un poco la leche
condensada. Alexis da un trago al suyo con la esperanza de que haya olvidado nuestra breve conversación en la tienda. Pero no lo he hecho.
Yo:
Bueno...-digo esperando una explicación a su extraño comportamiento del otro día.
Alexis:
Un pequeño suspiro inicia el relato-El lunes, cuando os avise de que enseguida volvía
me dirigí hacia donde estaba Brad. Todo empezó bien pero se puso a hablar de
una chica nueva de su clase, una tal Ambar, y se me cruzaron los nervios. Le
grite sin pensar y salí de allí lo más rápido posible...
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Narra
Brad:
Estoy
sentado en un cómodo sofá naranja en casa de Raúl, jugando a la Xbox. Con el
mando puedo controlar el veloz coche de la pantalla, tomo una curva para adelantar a
un coche azul que se situa delante del mio y luego a otro verde; segunda posición, el primero no se encuentra
lejos y consigo alcanzarlo.
No
es que sea algo fuera de lo común que quedemos en su casa para jugar unas
cuantas partidas a algún videojuego, más bien es a lo que estamos
acostumbrados; pero hoy le estaba contando lo ocurrido con Alexis en la cafetería
el instituto. Al parecer Raúl ha notado lo tenso que ha estado el ambiente
entre nosotros estos dos últimos días.
Raúl:
¿Y salió corriendo sin más?-pregunta sin quitar la vista de la televisión.
Yo:
Exacto. La llame para aclarar las cosas pero creo que no me escuchó.
Raúl:
Puede que ella se pasara un poco, no es para ponerse así. Aunque tío ¡No puedes
hablar con una chica igual que por ejemplo hablas conmigo! Por mucho que la conozcas. Un poquito de
sensibilidad por favor-se le escapa una carcajada.
Me
quedo pensando, mirando el suelo. Quizás fuera demasiado brusco...Esa tal Ambar
me impresiono. Fue lo que le dije a Al posiblemente con demasiado entusiasmo,
el problema fue que ¡No me dejo acabar!
Ambar
se ve demasiado directa y con aire chulesco y de superioridad. Además de que
ese tipo de chicas no suelen traer nada bueno; lo que pasa es que yo necesito
una chica que tenga sus puntos fuertes sí, pero que también sea dulce y divertida.
Como
ella...Alexis, la pequeña Alexis. Si bueno es un año menor ¿Y qué? Hay
parejas que se diferencian en más de ¡10 años! Comparado con eso uno no es
nada.
La
conozco desde...siempre. Ya con 15 años recuerdo que Raúl y yo jugábamos al fútbol en el jardín trasero mientras ella y Gin observaban las nubes tendidas
en la hierba; yo era demasiado joven aun, pero ya sabía lo especial que era para
mí. Pero nunca hemos estado juntos, ni siquiera sé si ella siente lo mismo. Y
aunque fuera así siempre he temido que algo salga mal y que se aleje de mi vida
para siempre.
Un
grito me hace volver a la realidad.
Raúl:
¡BRAD! ¿Me escuchas? Llevas con el coche parado tres vueltas-detiene el juego
para mirarme y bromeando comenta-Y anda, quita esa sonrisa de bobo que se te ha
puesto... a saber en qué pensabas, que hoy estas que hoy estas que no atinas
una.
Pone
el juego en marcha otra vez. Acelero para empezar a adelantar puestos. Definitivamente Raúl tiene razón, hoy no estoy nada centrado. Por lo
general suelo ser muy bueno en estos de carreras y ahora voy el último y con
varias vueltas de retraso.
Pero
aquella sonrisa tonta no se borra de mis labios y mis pensamientos vuelven a volar.
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