jueves, 2 de enero de 2014

CAPITULO 4: "Vestido perfecto"


Todo tranquilo en mi habitación. Ya cenada y con el pijama puesto me termino de abrochar mi sudadera de los Rolling Stones, para mí  es una de esas cosas a las que por cualquier tonta razón le has cogido un gran aprecio y acaba formando parte de una especie de ritual. Tan solo cuando duermo fuera o en las noches muy calurosas no la uso, el resto del tiempo la llevo desde después de la cena hasta último minuto antes de acostarme, entonces es cuando salgo de ella para adentrarme en las frescas sabanas de la cama.




Enfrente mía tengo un libro que me prestó Harriet y el MP4. Coloco los auriculares en mis oídos, abro el libro por la primera pagina y acomodada en la cama pulso el Play. Mientras me sumerjo en aquella emocionante historia una bonita canción suena en el aparato, pero en mi cabeza salta como un resorte la melodía del sueño acompañada de un nombre en concreto.

Me levanto de golpe. Cruzo con gran rapidez mi cuarto y el pasillo y entro como una bala en la habitación de mi hermano.




Raúl: Hey hey tranquila. ¿Qué pasa?


Yo: Lo he recordado.



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Raúl: ¿A qué te refieres?

Yo: ¡La canción!¡La del sueño! Es la misma que la que nos cantaba la abuela de pequeños para que nos durmiéramos. ¿Lo recuerdas?

Raúl: Mmm...-golpea su frente ligeramente como si con eso fueran a salir los recuerdos, tras unos segundos dice- ¡Ah, sí! Ya lo recuerdo. Entonces no deberías darle tanta importancia, sería un recuerdo.

Yo: Lo sé, pero tengo un presentimiento extraño de que no era un simple sueño. De que hay algo detrás de esto, y ahora que sé de donde viene tengo que asegurarme.

Raúl: Creo que estas exagerando demasiado-sonríe burlonamente.

Yo: Quizás. Aun así el jueves después de clase  cuando vaya al restaurante hablare con ella. ¿Te apetece venir?



Hace años la abuela monto con su marido un restaurante de comida Italiana, pizzas Napoletanas, Tiramisú, Pansotti...
Me ha contado muchas veces como fue su origen: ellos se conocieron en un viaje que hizo precisamente a Venecia (Italia). Se enamoraron y pasaron juntos horas, días y miles de aventuras mientras él le enseñaba la ciudad a través de los canales. Pero llego el momento en el que debía volver a casa y no soportaban la idea separarse, por lo que el abuelo lo dejo todo atrás para irse con ella nada más y nada menos que a California (E.E.U.U), casi la otra punta del mapa. Allí tuvieron una hija y abrieron el restaurante para recordar el país donde nació mi abuelo y que lo añorara un poco menos. Pero unos cuantos años después él murió y ella quedo completamente sola al cargo de mi madre y del local, aun así siguió adelante.

Jamás me cansaré de oír esta historia porque me hace sentir que una parte de sangre italiana corre por mis venas; que quizás no sea tan solo la típica chica californiana y tenga algo especial en mi interior.

Según dice; algún día, cuando ella muera, dejara el negocio en nuestras manos para que lo cuidemos con tanta dedicación como ella. Odio cuando habla de ese tema, me da igual todo lo que nos pueda dejar yo solo quiero que se quede muchos años más con nosotros y punto. No la cambiaría por nada del mundo.



Raúl: A veces creo que estás loca de verdad-intenta picarme-Pero si, iré contigo.

Yo: Vale, buenas noches. Y que sepas que de loca nada ¿eh?-le saco la lengua y me voy a mi habitación.



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Ayer por suerte las clases se pasaron volando.
La primera mitad de la mañana fue bastante entretenida gracias a las asignaturas de libre acceso.
 Para determinar a cuales me apuntaría, este año debía que decidir en que dirección quería enfocar mi vida. Estuve completamente hecha un lio todo el verano pensando cual de las opciones sería mejor escoger, todas me parecían bien a la vez que me asustaban. Pero finalmente un día no tuve duda pues seguía mi corazón. Escogería artes. Fotografía, pintura, cerámica, diseño...Todo aquello me llenaba y sabia que me haría feliz. Asique aquí estoy.
Pero no fueron solo las estupendas clases; Weis también había optado por artes. Nos sentamos, hablamos y nos divertimos juntos intentando que no nos llegaran a llamar la atención. Pero sobre todo quede alucinada por la enorme originalidad que tenia aquel chico; tan extrovertido como él solo.


Aunque el resto de la mañana no fue aburrida para nada; en el almuerzo Ethan nos comento que se iba a hacer fiesta de despedida del verano este mismo sábado en la discoteca Bandäna. No está demasiado lejos de casa así que me pareció genial que quedáramos todos juntos para ir. Hablamos y nos organizamos durante las clases comunes sin que, milagrosamente, nos expulsaran al pasillo.
Al y yo iríamos juntas a por nuestros vestidos y Harriet había quedado con Bruno para tomar algo en la cafetería asique irían juntos, quizás nos encontremos.



Y aquí estamos. Delante del centro comercial, con el monedero en la mano y preparado para recibir un pequeño asalto. 
Entramos, como leyéndonos la menten nos dirigimos a la vez a M&M. Es nuestra tienda favorita porque busques lo que busques allí lo vas a encontrar. Ya dentro empezamos nuestra búsqueda del vestido perfecto que acaba en el probador con cinco vestidos cada una.
Entro en el probador quizás demasiado pequeño, hay un taburete en una esquina y un par de percheros en una de las paredes. Cierro la cortina y empiezo con el primer vestido. Es rosa flúor, no demasiado ajustado y solo tiene una manga que se fija a la muñeca con un pañuelo negro. Salgo para saber la opinión de Alexis.

Alexis: Me gusta el corte pero...

Yo: ¿Pero...?

Alexis: ¡Pareces una barbie solo te faltan los ojos azules! Jajaja anda pruébate otro a ver.

Yo: De acuerdo-vuelvo a entrar en el probador mientras sigo riendo.

La verdad es que tiene razón, con el pelo rubio y liso como lo tengo, y salvándose apenas 10 cm para que me llegue a la cadera... está claro que con aquel vestido rosa iba a parecer una muñeca. 

Tras probármelos todos me estaba empezando a agobiar.

<<Es increíble que ni uno solo me guste>> 
Menos mal que de repente desde lo lejos vi uno, allí en un perchero sin pensarlo dos veces lo cogí y entre disparada a cambiarme.

Yo: Última oportunidad, ¡que salgo!

Alexis: Wooh... me encanta-dice alucinada- este sí que sí.


La parte de arriba en plata es como un top y más abajo una falda con vuelo negra y destellos también en plata lo conjunta todo.

<<Con unos tacones negros, perfecta>>


Alexis: ¡Me tocaaa!- corre al probador ilusionada como si de una niña pequeña se tratara.

Yo: Venga que hay que encontrar el más bonito de la tienda. Además... me tienes que contar que es lo que te pasa con Brad-no quiero darle más rodeos algo le pasa y lo sé.


Alexis:....-parece haberse quedado de piedra, pero después de pensarlo unos minutos desiste y desde dentro contesta- Esta bien en cuanto encuentre mi vestido.


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